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GINÉ ROSAT 2025
Gran Oro Vinari 2025. El mejor rosado de Catalunya. Por segundo año consecutivo.
Nos emociona compartir que Giné Rosat 2025 ha sido distinguido con el Gran Oro en los Premios Vinari de Catalunya, el máximo reconocimiento otorgado a los vinos rosados catalanes.
Con este galardón, repetimos el mismo éxito conseguido por la añada 2024, convirtiendo a Giné Rosat en un vino capaz de alcanzar la máxima distinción dos cosechas consecutivas.
No es fruto de la casualidad.
Es el resultado de un viñedo extraordinario, de una viticultura respetuosa, de un paisaje único y de la convicción de elaborar un rosado con personalidad, profundidad y capacidad gastronómica.
Variedades: 85% Garnacha y 15% Merlot.
Tipo de suelo: Llicorella (Pizarra del periodo carbonífero).
Origen: Garnacha y Merlot de viñedos jóvenes de la finca “Caraco” situada en la localidad de Falset.
Grado alcohólico: Entre 13,5º i 14,5º.
Fase visual
Se presenta con un color rosa intenso y brillante, de matiz frambuesa con reflejos violáceos muy sutiles, signo de una extracción delicada pero precisa durante la criomaceración. Limpio, de lágrima fina y ligeramente glicérica, anticipa frescura y cierta untuosidad aportada por el trabajo sobre lías.
Fase olfativa
Nariz franca, expresiva y elegante, de buena intensidad.
En primer plano domina la fruta roja madura: fresa fresca, frambuesa roja y recuerdos de sandía, perfectamente definidos. Aparecen después notas florales finas —pétalos de rosa, agua de rosas— que aportan identidad y delicadeza.
El fondo revela el carácter del suelo: una sutil mineralidad pizarrosa, casi salina, acompañada de ligeros recuerdos de arándano y una insinuación cítrica fresca. El trabajo sobre lías aporta complejidad sin restar pureza, con un leve matiz láctico muy integrado.
Fase gustativa
En boca es un rosado seco, preciso y equilibrado.
La entrada es fresca, con una acidez tensa y bien definida, típica de la Garnacha sobre llicorella, que alarga el recorrido y aporta nervio. El centro de boca gana volumen gracias al Merlot, que ofrece una textura sedosa y redondeada, sin perder ligereza.
La fruta vuelve a expresarse con claridad, acompañada de una sensación mineral que aporta verticalidad. El paso es fluido, elegante, con una estructura sorprendente para un rosado, pero siempre contenida y armoniosa.